- El Partido Verde de Euskadi exige mayor coordinación entre las consejerías de Industria, Salud y Medio Ambiente tras la nueva fuga de benceno que ha obligado a confinar al vecindario de Muskiz, y alerta de riesgos para la salud pública y la plantilla
- Propone abrir el debate sobre la viabilidad futura de la refinería vizcaína y reclama a las instituciones plantearse la reconversión del sector
El Partido Verde de Euskadi, Berdeak Equo, ha reclamado que el Gobierno Vasco aumente el control sobre la refinería de Petronor, ubicada en Muskiz, especialmente en materia de impactos ambientales y de salud pública. Consideran que las autoridades no están ejerciendo una vigilancia suficiente y que deben coordinarse las consejerías de Industria, Salud y Medio Ambiente del Gobierno Vasco para supervisar mejor las emisiones y posibles incidencias como la grave fuga de benceno registrada ayer en la planta de Muskiz, que ha obligado a confinar a la población del entorno de la planta.
“Nuestra insistencia al pedir mayor control sobre la refinería ha estado siempre sobradamente justificada, la salud de las personas que viven en la zona y de la propia plantilla de Petronor está en riesgo demasiadas veces. Salta a la vista que la refinería funciona mal, son muchas las incidencias y fallos continuos registrados a lo largo de los años. De nuevo, su futuro queda en entredicho”, ha afirmado el coportavoz de Berdeak, Óscar Fernández.
El Partido Verde de Euskadi considera que es necesario reflexionar sobre el futuro del sector petrolífero, ya que, a su juicio, las refinerías europeas que no se orienten hacia la sostenibilidad y la eficiencia no serán viables a medio plazo. En este sentido, hacen un llamamiento a estudiar y promover procesos de reconversión industrial que permitan una transición energética justa en Euskadi de sectores como el de las refinerías de petróleo.
Según Berdeak, las refinerías como Petronor pueden tener dificultades a futuro si no se adaptan a los retos de la descarbonización y la transición energética, y la política pública debe anticipar este cambio para evitar impactos sociales y ambientales negativos. “Es necesario abordar su reconversión para que ésta se produzca del modo menos traumático posible”, afirma su coportavoz, Lidia Ucher. “Lo sucedido ayer en Muskiz puede ser un anticipo de lo que vendrá en los próximos años, a medida que las instalaciones se vayan quedando obsoletas y la empresa deje de invertir en seguridad por la caída de la rentabilidad de las energías fósiles”, ha concluido.
