DECLARACIÓN POLÍTICA DE LA COALICIÓN / SUMAR PARA SER MÁS

 

La política vasca se encamina hacia un nuevo ciclo y la ciudadanía ha empezado a expresar la necesidad de un cambio en las políticas públicas. Los síntomas y evidencias del agotamiento del gobierno vasco de coalición PNV-PSE, que es el de un modelo de gestión autocomplaciente, han tenido, con la salida por la puerta trasera del Lehendakari Urkullu, la constatación definitiva. Un Gobierno que, decimos, venía dando muestras de incapacidad política, así como de falta de respuestas para resolver los problemas y afrontar los retos de la Euskadi actual. Problemas como son la nefasta gestión de Osakidetza, con una parte importante de la ciudadanía sufriendo las consecuencias o la negativa a acordar con la comunidad educativa la Ley de educación. Dos ejemplos de la práctica política de un gobierno que se ha ido alejando de una ciudadanía que está reclamando otra manera de hacer y de entender una política que priorice el diálogo y el acuerdo y que tenga como meta resolver los problemas y enfrentar los desafíos.

Las reivindicaciones de carácter social han ocupado de manera más amplia la agenda política vasca a lo largo de toda la legislatura, especialmente durante los últimos meses. Las calles de Euskadi se han llenado con las reivindicaciones que desde la izquierda transformadora y alternativa hacemos y hemos hecho tradicionalmente. Por ello, en la próxima etapa, nos proponemos ser una herramienta útil para dar respuesta a esas demandas por medio de las políticas útiles que Euskadi necesita para la transformación social.

Desde la coalición Sumar queremos sintonizar con estos sentires y demandas sociales y nos comprometemos a trabajar en el marco de los valores y principios que mayoritariamente compartimos la comunidad de personas que vivimos en Euskadi, los valores que constituyen la identidad de la izquierda transformadora vasquista. Queremos, además, hacerlo desde la convicción de la utilidad de la política y el compromiso de llevar a cabo políticas útiles desde el lugar en que la ciudadanía vasca nos coloque con su voto.

Lo hicimos en las pasadas elecciones generales, parando la posibilidad de un gobierno de la ultraderecha gracias al apoyo cosechado por Sumar en Euskadi. Un gobierno de coalición en el que la garantía de la aplicación de las políticas útiles y progresistas es Sumar, que ejerce de motor de cambio de las políticas progresistas del gobierno. El segundo gobierno de coalición es un dique de contención frente al extremismo de las derechas.

La legislatura que dejamos ya atrás atisba el final de un ciclo liderado por el lehendakari Urkullu. Su legado no será otro sino el del mantenimiento del status quo, el de la apuesta planificada por la subcontratación masiva y la de la pérdida de calidad de los servicios públicos y por una mal entendida colaboración público privada. No se trata, en este momento, de hacer un balance de los casi 12 años de gestión de PNV-PSE pero sí de poner de manifiesto, de nuevo, los elementos principales de nuestra crítica en este tiempo. Partimos de la puesta en valor de una sociedad vasca que es capaz de salir adelante con el enorme esfuerzo de las trabajadoras y trabajadores que mantienen los servicios públicos y generan la riqueza que se crea en Euskadi.

Durante los años de gestión de PNV-PSE se ha realizado una profunda y regresiva política fiscal de la mano del PP. La reciente aprobación en Araba, acompañada próximamente por Gipuzkoa y Bizkaia, de la aplicación parcial del Impuesto de las Grandes Fortunas impulsado por nuestro espacio político en no debe ocultar la injusticia fiscal que padecemos en Euskadi. Un impuesto que, recordemos, contó con la férrea oposición del PNV que no tenía ninguna voluntad de implantarlo en Euskadi, pese a que, gracias a ese acuerdo, ha tenido que hacerlo finalmente. Un gran avance no ya en recaudación sino en pedagogía fiscal para avanzar en el ya famoso “que pague más quien más tiene”.

La falta de ambición y de propuestas de este gobierno es palmaria en dos ámbitos claves: el derecho a la la vivienda y el paulatino desmantelamiento de unos servicios públicos cuyos máximos exponentes son Osakidetza,  el sistema educativo vasco y el de cuidados.

Osakidetza, ha pasado en menos de dos décadas de ser un referente en el ámbito sanitario del estado a convertirse en un modelo cada vez más privatizado que no da una respuesta eficaz a las necesidades de la ciudadanía. Siendo Euskadi una de las comunidades con un mayor gasto por habitante, la realidad es que las políticas de externalización puestas en marcha, junto con el desmantelamiento de la atención primaria, los PACs, o el tensionamiento de una plantilla agotada tras la pandemia ha generado que sea para la mayor parte de las vascas y vascos la segunda de sus preocupaciones.

En el ámbito educativo, la reciente Ley de Educación aprobada por PNV y PSE, pero que contiene buena parte de las aportaciones realizadas por EH Bildu, avanza en un modelo segregador donde los centros privados se hacen aún más fuertes al elevar su estatus dentro de un Sistema Educativo Vascos que refuerza la inversión a través de convenios en la enseñanza privada y deja a los centros públicos vascos infrafinanciados y como paganos de un sistema cada vez más segregador.

Euskadi lleva años viviendo de unas rentas de política industrial que no dan más de sí. La ausencia de liderazgo público y la pérdida de centros de decisión en Euskadi de grandes empresas industriales ha hecho que año a año la importancia de este sector vaya bajando. La dupla PNV-PSE ha apostado por un modelo donde se priman el sector servicios, que por lo general ofrece empleos más precarios y de carácter temporal, sin ahondar en una transición ecológica en el ámbito de la producción y la prestación de esos servicios. La proliferación de grandes eventos financiados con dinero público y el branding, generan turistificación y en ocasiones, procesos de gentrificación en muchos de los barrios y localidades de Euskadi.

Adicionalmente, no hay una apuesta por la transformación sostenible de los sectores de la movilidad, productivos o la gestión de nuestros residuos. Muestra de ello es la  reciente ley sobre transición ecológica y cambio climático. Esta Ley no aborda las causas estructurales de la crisis climática, por dejar en manos de las multinacionales la producción de energía en vez de apostar por la generación pública y comunitaria.

Sumar para ser más. Sumar para vivir mejor.

Las organizaciones que conformamos la coalición electoral Sumar, compartimos la necesidad de dar una respuesta política a la demanda de cambio de la sociedad vasca. Queremos ser decisivos a la hora de poner en marcha políticas públicas valientes, que antepongan el bienestar de las mayorías sociales a los beneficios de ciertas oligarquías. Queremos hacer de la política una herramienta útil para la ciudadanía, así como políticas útiles al servicio de una vida buena para la mayoría. Queremos empujar los futuros deseables y los proyectos de vida de la sociedad vasca desde el presente, pero con la mirada puesta en la solidaridad intergeneracional, la transición ecológica justa y la igualdad en todos los ámbitos.

Porque frente a las políticas de privatización de los servicios públicos, frente a quienes se niegan a garantizar el derecho subjetivo a la vivienda, frente a quienes apuestan por una ley de educación que fomenta una segregación insostenible, frente a quienes hacen política fiscal a la medida del bolsillo de los grandes capitales hay miles de ciudadanas y ciudadanos en Euskadi, dispuestas a sumar para vivir mejor.

Porque frente a los asesinatos machistas, los techos de cristal,  la discriminación y el discurso heteropatriarcal hay una mayoría social que se organiza y es capaz de desbordar la realidad, convocar huelgas feministas generales y extender el mensaje de que si nos tocan a una, nos tocan a todas; miles de ciudadanas y ciudadanos en Euskadi, dispuestas a sumar para vivir mejor.

Porque frente a las políticas de lavado de cara ecologista (greenwashing)  patrocinadas por las grandes energéticas y empresas de hidrocarburos y las instalaciones de grandes parques eólicos de capital extranjero, hay miles de ciudadanas y ciudadanos en Euskadi, dispuestas a sumar para vivir mejor apostando por una transición energética y ecológica justa.

Porque frente a debates antiguos sobre la identidad hay una Euskadi que es diversa, plural y que apuesta por un encaje federal, inclusivo, que garantice la expresión y ejercicio de los derechos culturales, con el euskera como lengua de los y las euskaldunes,  y entiende que la plurinacionalidad es un valor y una riqueza en sí mismo.

Por todo ello, vamos a seguir trabajando para sumar ideas, sumar personas, sumar voces y experiencias para ensanchar la Euskadi de los derechos sociales, la igualdad, la inclusión y la justicia social y medioambiental. Sumar para ser más. Sumar para vivir mejor.